El pasado viernes 4 de abril vivimos una experiencia enriquecedora gracias a nuestra compañera de prácticas, Lydia, quien organizó un taller de emociones especialmente pensado para nuestros chicos y chicas. El objetivo principal era aprender nuevas emociones, yendo más allá de las básicas como alegría, tristeza o enfado, para adentrarnos en emociones secundarias que amplían su vocabulario emocional y les ayudan a expresarse mejor en su día a día.
Durante la actividad, Lydia repartió tarjetas con diferentes emociones secundarias, y los niños y niñas, organizados en grupos, tuvieron el reto de representarlas a través de expresiones, gestos o pequeñas actuaciones. Fue muy interesante ver cómo encontraban maneras creativas de mostrar lo que sentían, compartiendo risas y reflexiones mientras se ponían en el lugar de distintas emociones. Después de esta divertida dinámica, llegó el momento de relacionar las emociones secundarias con las primarias correspondientes, fomentando el pensamiento crítico y el trabajo en equipo.
Para cerrar el taller, entre todos creamos un gran mural donde agrupamos cada emoción secundaria con su emoción primaria correspondiente. Este mural, lleno de colores y expresiones, quedó genial y se ha convertido en una herramienta visual muy útil que nos permite recordar lo aprendido y expresar nuestros sentimientos de manera más precisa.
Fue una tarde llena de diversión y aprendizaje, donde el juego se convirtió en nuestro mejor aliado para desarrollar habilidades emocionales. Agradecemos a Lydia por su creatividad y dedicación, y a los chicos y chicas por su entusiasmo y participación.
Mientras tanto, por otro lado, el alumnado de Primaria, disfrutó de un taller denominado “Buen trato” elaborado por las alumnas de prácticas del Máster “Cultura de Paz. Conflictos, Educación y Derechos Humanos” de la Universidad de Córdoba. Este taller tenía como objetivos: reconocer las normas de convivencias; fomentar espacios de diálogo; favorecer los compromisos de equipo; e impulsar la participación de nuestros niños y niñas.
Durante la tarde hicieron tres dinámicas principales: la primera, mediante un juego, para trabajar las acciones que hacían y reflexionar sobre sus actos; la segunda, mediante un juego de la oca, debían reflexionar y aportar ideas de buenos tratos; y, por último, reflejaron ese trabajo en un mural del árbol con diferentes flores exponiendo sus conclusiones acerca del taller.








